El “sueño blanco”: el enemigo invisible que amenaza la seguridad vial
- Redes Prosevi
- 12 sept
- 3 Min. de lectura
Hace poco en Prosevi nos tocó participar de una pericia vial tras un siniestro en una empresa de transporte. Lo llamativo fue que todos los factores externos estaban en regla: el camión había pasado su auditoría, el conductor no presentaba alcohol ni sustancias en sangre, y las condiciones de la ruta eran normales. Sin embargo, el accidente ocurrió.
La causa fue la fatiga al volante, más específicamente lo que se conoce como “sueño blanco”. Un fenómeno silencioso, difícil de detectar, pero con consecuencias tan graves como el exceso de velocidad o la conducción bajo los efectos del alcohol.
¿Qué es el “sueño blanco”?
El sueño blanco es un estado en el cual el conductor, aunque mantiene los ojos abiertos, deja de procesar de manera consciente lo que ocurre en su entorno. El cerebro “desconecta” durante unos segundos, lo que equivale a manejar sin control sobre el vehículo.
Durante ese breve lapso, un camión a 90 km/h puede recorrer más de 25 metros sin que el conductor perciba absolutamente nada.
A diferencia de quedarse dormido por completo, el sueño blanco es más difícil de reconocer porque no hay señales externas claras, y muchas veces el conductor ni siquiera es consciente de que le ocurrió.
¿Por qué ocurre?
Este fenómeno aparece principalmente por:
Conducción prolongada sin pausas suficientes.
Sueño insuficiente o de mala calidad, acumulado en los días previos.
Horarios críticos de alerta biológica, especialmente de madrugada o después del almuerzo.
Monotonía en la conducción, como rutas largas y rectas con poco estímulo visual.
Síntomas de alerta
Antes de llegar al sueño blanco, hay señales que pueden anticiparlo:
Parpadeo más lento o pesado.
Cabeceos o necesidad de cambiar constantemente de postura.
Olvido de tramos del camino (“no recuerdo los últimos kilómetros”).
Tiempo de reacción más lento.
Tendencia a invadir carriles sin notarlo.
Impacto en la seguridad vial
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la fatiga es responsable de entre el 20% y el 30% de los siniestros viales graves.
Otros datos relevantes:
En España, la Dirección General de Tráfico estima que la fatiga está detrás del 15% de los accidentes mortales.
En Australia, estudios demostraron que conducir 17 horas seguidas equivale a tener 0,5 gramos de alcohol en sangre.
En Estados Unidos, la NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras) estima que la somnolencia causa más de 90.000 choques anuales.
Cómo lo enfrentan otros países
La fatiga no es un problema nuevo y varios países han implementado medidas efectivas:
Unión Europea: uso obligatorio de tacógrafos digitales que registran horas de conducción y descansos, con sanciones estrictas a quienes los incumplen.
EE.UU.: regulación federal que limita a 11 horas de conducción continua para conductores profesionales, con descanso obligatorio de 10 horas.
Empresas privadas líderes en logística: programas internos de concientización, monitoreo de signos de fatiga mediante telemetría y sensores de atención, y capacitaciones periódicas.
¿Qué pasa en Argentina?
En nuestro país, la legislación establece tiempos máximos de conducción y descansos obligatorios, pero su aplicación y control aún son limitados. La presión por cumplir plazos de entrega, la falta de infraestructura segura para descansar en rutas y el desconocimiento sobre el sueño blanco hacen que este problema se agrave.
Prevención: qué hacer
Para conductores y empresas, algunas recomendaciones clave:
Respetar pausas de descanso cada 2 o 3 horas.
Dormir al menos 7 a 8 horas antes de viajes largos.
Evitar la conducción en horarios de bajo nivel de alerta (entre las 2 y las 6 de la mañana).
Promover capacitaciones específicas en fatiga y sueño blanco.
Implementar sistemas de control en flotas (simuladores, telemetría, monitoreo de descansos).
El sueño blanco es un enemigo invisible de la seguridad vial. No deja huellas físicas, no tiene “síntomas visibles” claros, pero está detrás de miles de siniestros viales cada año en todo el mundo.
La experiencia internacional demuestra que sí es posible reducir su impacto mediante regulación, capacitación y control.
En Prosevi trabajamos con empresas de transporte para que la prevención de la fatiga deje de ser un punto débil y se transforme en una ventaja competitiva: menos riesgos, menos costos, más seguridad para todos.
👉 ¿Conocías el fenómeno del sueño blanco?








Comentarios